La celiaquía es considerada actualmente un proceso multisistémico. Es decir, que no es sólo una enfermedad con síntomas digestivos, sino que afecta a todo el organismo. Os dejamos la última definición sobre qué es la celiaquía consensuada por la comunidad médica.

La celiaquía

La celiaquía ha sido tradicionalmente denominada intolerancia al gluten, pero actualmente se define como una afección multisistémica, de tipo autoinmune desencadenada por el consumo de gluten y prolaminas relacionadas, que aparece en individuos con predisposición genética (principalmente HLA DQ2 y DQ8).

Sin embargo no podemos olvidar que el término científico correcto es el de alergia alimentaria no mediada por IgE, tal y como lo explica la Alergóloga y Pediatra, Vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica, la Dra. Alonso. A continuación vamos a comprender mejor esta definición y a conocer todo lo que implica la celiaquía, entre otras cosas su tratamiento: la dieta sin gluten estricta y de por vida.

Enfermedad autoinmune provocada por el gluten

Ahora, para entender lo qué es realmente la celiaquía, debemos desgranar esta definición. Cuando hablamos de enfermedad autoinmune nos referimos a que nuestro organismo, a través del sistema inmunitario, reacciona defendiéndose del gluten como si éste fuese un elemento dañino y atrofiando las vellosidades intestinales de las personas con celiaquía.

qué es la celiaquia

Y es que el sistema inmunitario del celiaco, es decir, nuestro mecanismo de defensa ante antígenos, confunde el gluten con un enemigo y actúa defendiéndose del mismo. Es decir, el sistema inmunitario de una persona con celiaquía no funciona correctamente, lo que se denomina inmunodeficiencia.

La celiaquía es por tanto una enfermedad autoinmune provocada por un agente determinado: el gluten. El gluten es una proteína que podemos encontrar en una gran cantidad de cereales como son el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados. La avena de manera natural no lleva gluten, pero suele llegar al mercado contaminada. Es importante entonces que sólo se consuma si está certificada como “sin gluten”. Es importante tener en cuenta también que muchos celiacos no digieren bien la avena aunque sea sin gluten.

A día de hoy, como ya adelantábamos, el único tratamiento para la celiaquía es la dieta sin gluten estricta y de por vida, ya que la celiaquía es una enfermedad crónica que no se cura pero que sí se controla con esta dieta. Esto no significa dejar de consumir cereales, sino consumir cereales sin gluten y muchos otros alimentos que de manera natural no llevan gluten y aquellos que están certificados sin gluten.

La genética en la celiaquía

Cuando uno se pregunta qué es la celiaquía, es importante saber que la celiaquía sólo se desarrolla en individuos con predisposición genética, es decir, es necesario tener una genética compatible con enfermedad celiaca para poder llegar a desarrollar la celiaquía, sin embargo, una persona con genética positiva no tiene por qué ser celiaca. Es más la genética positiva sólo significa que tenemos el riesgo de desarrollar la enfermedad y sólo sirven para descartarla en caso de que ésta sea negativa y no en todos los casos.

La genética de la celiaquía, es por tanto una pieza clave para diagnosticar la enfermedad. Los genes más comunes relacionados con la celiaquía son el DQ2 y DQ8, y el “half DQ2” del sistema HLA, tal y como nos explican desde el laboratorio de referencia, GENYCA. Así cuando una persona presenta alguno de los alelos de estos genes tiene riesgo de ser celiaco, lo que no quiere decir que lo sea, porque aunque la genética es fundamental, por sí sola no confirma la celiaquía. Hay factores ambientales que influyen en el desarrollo de la enfermedad en personas predispuestas genéticamente, aunque a día de hoy éstos factores ambientales de la celiaquía no están del todo claros. Debido a esta condición de la celiaquía, es habitual encontrar familias con varios celiacos, aunque no es una enfermedad hereditaria, sino que lo que se hereda es el riesgo a desarrollarla, no la enfermedad en sí.

La celiaquía es un proceso bastante frecuente, se estima que el 1% de la población española es celiaca, aunque más del 80% están aún por diagnosticar. El problema del infradiagnóstico se representa gráficamente con el denominado iceberg celiaco. 

qué es la celiaquía

Las transgresiones de la dieta, sean voluntarias o accidentales, sean más o menos importantes en cantidad, son siempre un error, aunque no causen síntomas externos, como es el caso de los celiacos asintomáticos, siempre dañarán el intestino, y si éstas transgresiones se producen de manera habitual, las consecuencias a la larga pueden ser graves, incluso pudiendo llegar a desarrollar excepcionalmente, un linfoma intestinal asociado a la celiaquía

Es importante destacar que en la celiaquía no existen grados, una persona no es más celiaca que otra, pero sí es cierto que existen distintos tipos de celiaquía y que sí se habla de grados, pero éstos hacen referencia a la lesión del intestino por la ingesta de gluten. Es la denominada Clasificación Marsh.

Celiaquía: pruebas diagnósticas

Al tratarse de un proceso sistémico, es decir que afecta a todo el organismo con síntomas variados y difusos, el diagnóstico puede ser complicado y en muchas ocasiones no despierta la sospecha clínica en los profesionales de la salud. Además, cuando sí aparece la sospecha, comienza un proceso que no siempre es sencillo porque los resultados de las pruebas diagnósticas de un celiaco no siempre son concluyentes. Normalmente la primera prueba que se suele pedir es una serología para comprobar si el organismo ha fabricado anticuerpos. Ésta prueba, cuando es positiva indica que hay que seguir investigando, y cuando es negativa no debe descartar la enfermedad celiaca, por lo que habría que seguir haciendo otras pruebas. La prueba genética de la celiaquía, la biopsia del intestino y por último la respuesta a la dieta sin gluten, completan el protocolo de pruebas diagnósticas para confirmar la enfermedad.

Celiaquía: síntomas variados y difusos

El carácter sistémico de la enfermedad celiaca se traduce en un amplio abanico de síntomas digestivos y extradigestivos de la celiaquía. Desde los tradicionalmente vinculados a la celiaquía, más propios en niños, como diarreas, estreñimiento, distensión abdominal, bajo peso, baja talla…hasta síntomas extradigestivos que van desde problemas ginecológicos, problemas dermatológicos, oseos, neurológicos, etc.

De ahí que también sea muy importante tener en cuenta los principales grupos de riesgo de celiaquía, que varían desde los familiares de los celiacos, hasta personas con síndrome de Down, con más opciones de ser celiacas.

La celiaquía en la historia

Buscando en la historia de la medicina, algunos expertos señalan que las primeras descripciones de personas celiacas proceden del segundo siglo D.C. y las realizó en la Roma de Nerón, el médico Areteo de Capadocia, que describía la afección como “la eliminación fecal de alimentos no digeridos, acompañada de emaciación y estado de debilidad”, que obviamente podría coincidir con una definición sobre qué es la celiaquía. Ya en el siglo XIX, encontramos en la revista del Hospital St. Bartholomew de Londres, un trabajo en el que se hablaba de Coeliac Affection, cuyo tratmiento era “la regulación de la alimentación”. Desde entonces hasta nuestros días la pregunta “qué es la celiaquía” ha sido respondida de muchas maneras diferentes, y seguro que habrá más a medida que el ciencia médica sigue avanzando.

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