¿Se puede ser celiaco a pesar de que los anticuerpos en sangre sean negativos? La respuesta es sí. Es lo que el actual Protocolo de Diagnóstico Precoz de la Celiaquía, denomina Celiaquía Seronegativa y explican que entre un 2 y un 15% de los celiacos no elevan anticuerpos por distintas razones.

Los anticuerpos son proteínas que produce el sistema inmunitario -nuestras defensas- cuando detecta un agente dañino, en este caso en el organismo de un celiaco, este agente es el gluten. Así cuando el sistema inmune de un celiaco identifica gluten, produce esos anticuerpos de la celiaquía, que tienen como objetivo detectar al agente que causa el daño y neutralizarlo. Por eso la prueba serológica de anticuerpos en sangre es tan importante y forma parte de las pruebas de diagnóstico de celiaquía.

Es más, la serología, en el momento en el que hay una sospecha de enfermedad celiaca, suele ser la primera prueba que pide el médico ya que se puede hacer en España desde la Atención Primaria. El error es que en muchas ocasiones, ante unos anticuerpos negativos, se descarta la enfermedad celiaca y no se somete al paciente al resto de pruebas que sí confirmarían o descartarían la celiaquía, en caso de haber una sospecha clínica elevada.

En la actualidad, el vigente Protocolo de Diagnóstico Precoz de la Celiaquía, publicado en mayo de 2018 por el Ministerio de Sanidad de España, recoge el término celiaquía seronegativa para referirse a aquellos pacientes «con clínica compatible, haplotipo HLA de riesgo, serología negativa y lesiones histológicas características que revierten tras retirar el gluten de la dieta». Analizamos las características de la celiaquía seronegativa.

Celiaquía seronegativa: qué es

Existen cuatro tipos de anticuerpos de la celiaquía, aunque dos son los más comunes: anti -transglutaminasa tisular (Anti-TG) y los anti -endomisio (Anti-EMa). Los anticuerpos anti-gliadina y los antipéptidos de gliadina desamidada son menos habituales.

Normalmente, en la serología se analizan los dos primeros. Cuando esta prueba resulta positiva es muy probable que el paciente sea celiaco. Aún así se deben seguir realizando las pruebas correspondientes para confirmar al 100% la celiaquía o ver por qué otra razón se han elevado los anticuerpos.

En niños y en adolescentes, los anticuerpos tienen aún más peso y es posible el diagnóstico de celiaquía sin biopsia siempre y cuando se cumplan determinados criterios:

Por tanto, los anticuerpos de celiaquía son una prueba importante en el diagnóstico pero por sí solos no descartan – en ocasiones- ni confirman celiaquía. En el caso de que sean negativos, si hay sospecha clínica importante hay que seguir haciendo pruebas porque podemos estar ante una celiaquía seronegativa y en el caso de ser positivos hay que hacer más pruebas para confirmar el diagnóstico.

En el caso de adultos es imprescindible realizar una biopsia intestinal para confirmar el diagnóstico o descartarlo. En niños, como ya hemos mencionado, podemos confirmar diagnóstico sin biopsia.

Celiaquía Seronegativa: características

Según el vigente Protocolo de Diagnóstico Precoz, la celiaquía seronegativa se da en pacientes celiacos cuyos anticuerpos no aparecen elevados en las muestras serológicas recogidas. Así las características del paciente con celiaquía seronegativa son las siguientes:

-Sintomatología: el paciente presenta síntomas digestivos de celiaquía o síntomas extradigestivos de celiaquía, razón por la cual se ha producido la visita al médico y razón por la cuál se deben realizar las pruebas de la celiaquía a pesar de que los anticuerpos sean negativos.

-Serología negativa: es la característica que la define. A pesar de tratarse de un paciente celiaco, cuyo diagnóstico se confirma con la biopsia, no eleva anticuerpos. Se desconoce la razón por la cuál unos pacientes celiacos sí elevan anticuerpos y otros no. «Una serología negativa no permite excluir el diagnóstico de enfermedad celiaca (de hecho, una proporción de pacientes con celiaquía , que presentan formas histológicas leves e incluso con atrofia de vellosidades, no expresan anti-TG en el suero), confirma el texto del Ministerio de Sanidad.

Genética compatible con celiaquía: la enfermedad celiaca requiere de predisposición genética para llegar a desarrollarse, por eso la prueba genética de celiaquía tiene un gran peso. En el caso de que la prueba genética sea negativa y los anticuerpos también, desde el Protocolo de Diagnóstico Precoz, explican que «en pacientes de diagnóstico incierto con sospecha clínica fundada pero serología negativa, si no existe riesgo genético, debe plantearse un diagnóstico alternativo, pero, si existe riesgo genético, hay que considerar la necesidad de realizar una biopsia.» Es decir, si la prueba genética es positiva, y hay sospecha clínica (sintomatología), habría que hacer biopsia aún cuando los anticuerpos sean negativos.

Biopsia intestinal. Suele ser una prueba definitiva para confirmar o descartar el diagnóstico de la enfermedad celiaca. La biopsia analizará si existe o no daño intestinal ocasionado por el gluten siguiendo los criterios de la Clasificación Marsh de daño intestinal en celiacos. De ser positiva, se podría confirmar el diagnóstico si el resto de pruebas así lo indican (a pesar de que los anticuerpos sean negativos). En caso de que el resultado de la biopsia sea un Marsh 1 , con anticuerpos negativos o incluso positivos, habría que descartar otras razones por las cuáles se podría haber producido esa lesión intestinal.

-Respuesta a la dieta sin gluten. Se considera otro criterio muy a tener en cuenta. El paciente diagnosticado con anticuerpos negativos y el resto de pruebas positivas, deberá ofrecer respuesta a la dieta sin gluten.

Celiaquía seronegativa: a tener en cuenta

Aunque la celiaquía seronegativa es una realidad, el Protocolo de Diagnóstico Precoz, advierte de la importancia de realizar correctamente las pruebas para no convertir diagnósticos dudosos en diagnósticos confirmados gracias a la celiaquía seronegativa.

«El reconocimiento de casos, especialmente adultos, con lesiones histológicas de bajo grado (Marsh 1) y serología negativa, comporta el riesgo de “sobrediagnosticar” a pacientes cuyas lesiones obedecen en realidad a otra causa. Por tanto, infradiagnóstico y sobrediagnóstico comportan la necesidad de una revisión profunda de los criterios clínicos, serológicos, genéticos y anatomopatológicos que permiten establecer un diagnóstico fiable y fidedigno de la enfermedad celiaca», expone el texto oficial.

El protocolo también hace hincapié en la necesidad, como ya hemos mencionado, de pensar en otra causa de síntomas en el caso de serología negativa y genética negativa.

En la actualidad, determinar si una serología es negativa requiere tener en cuenta una serie de situaciones. Y es que son muchas las personas que eliminan o reducen el gluten de su dieta antes de comenzar a realizarse las correspondientes pruebas diagnósticas. Por lo que si una persona no ingiere gluten y se somete a una serología es posible que esta sea un falso negativo. Por esa razón, para obtener datos objetivos, se requiere la reintroducción del gluten , siguiendo unas determinadas pautas que permitan realizar una serología fiable.

Causas de la seronegatividad

El resultado negativo de los anticuerpos en celiacos se puede deber a distintas razones, las más comunes son estas:

-El paciente presenta déficit de IgA

-La toma de inmunosupresores

-La retirada del gluten de la dieta

-Pacientes con atrofia vellositaria tan severa que no son capaces de producir anticuerpos, según apunta el Dr. Sergio Farrais en Celiacos en Directo.

En el caso de que esa seronegatividad no se deba a ninguna de estas razones, y siempre que exista sospecha clínica, se deberían realizar las correspondientes pruebas ya mencionadas, para confirmar o descartar el diagnóstico. En aquellos hospitales en los que esté disponible el linfograma intraepitelial por citometría de flujo, contarán con un recurso más para acertar con el diagnóstico final.

La celiaquía seronegativa sólo define un patrón diagnóstico, el paciente celiaco cuyos anticuerpos son negativos, deberá realizar una dieta sin gluten estricta -sin trazas ni contaminaciones- de por vida.