A punto de salir el nuevo Protocolo de Diagnóstico Precoz de Enfermedad Celiaca, conocemos ya algunas novedades que formarán parte del documento que publicará el Ministerio de Sanidad de España y que ha coordinado la Dra Isabel Polanco. El linfograma Intraepitelial por Citometría de flujo, es una nueva prueba que se incluirá en el protocolo y que contribuirá a facilitar el diagnóstico especialmente en casos complicados. 

El objetivo de este nuevo Protocolo de Diagnóstico Precoz, que sustituirá al vigente en la actualidad, publicado en 2008, es el de contribuir a aumentar el número de diagnósticos de celiaquía -una enfermedad muy infradiagnosticada– y reducir el periodo de tiempo de diagnóstico para que este llegue lo antes posible y no surjan así complicaciones propias de un diagnóstico tardío de enfermedad celiaca.

Hasta el momento las pruebas para diagnosticar celiaquía, son cinco, tres pruebas y dos criterios importantes a tener en cuenta. Sin embargo el diagnóstico sigue llegando tarde debido a diferentes factores. Por un lado los síntomas de la celiaquía, tanto digestivos como extradigestivos, a veces son muy inespecíficos, incluso hay celiacos asintomáticos. Por otro lado en ocasiones estas pruebas no arrojan suficiente luz como para confirmar un diagnóstico. En ocasiones no estamos ante un celiaco, pero sí ante una persona con sensibilidad al gluten no celiaca. En otras ocasiones llegan diagnósticos erróneos de otras patologías como el síndrome de intestino irritable. 

 

Para tratar de afinar más el diagnóstico, según adelanta el diario ABC, se incluyen dos nuevas pruebas que ayudarían a diagnosticar en casos complejos: el linfograma intraepitelial por citometría de flujo y el estudio de depósitos de transglutaminasa tisular en la mucosa intestinal. Entre las ventajas que aporta esta prueba destaca que “muestra un patrón propio de celiaquía que se ha denominado linfograma celíaco, y está presente en el 95% de los pacientes celíacos, incluso aquellos con serología negativa”, continúa Fernández-Bañares. Es por ello que vendría a añadirse al procedimiento de detección actual. El principal problema radicaría en que actualmente esta técnica está disponible en muy pocos centros de la geografía española y que hace falta realizar una biopsia intestinal, señalan desde ABC.

Y es que la enfermedad celiaca se caracteriza por un aumento de linfocitos intraepiteliales que se da tanto en aquellas personas que tienen atrofia vellositaria, como en aquellas que presentan otro grado de lesión de intestino. Pero el aumento de linfocitos, en ocasiones, puede deberse a otro tipo de problemas, como es el uso de determinados fármacos o la infección por Helicobacter Pylori, especialmente si hablamos de un Marsh 1.  De ahí que esta prueba, el linfograma intraepitelial por citometría de flujo nos pueda servir de gran ayuda a la hora de determinar si ese aumento de linfocitos es a causa de la enfermedad celiaca o a causa de otra razón.

También destaca el Dr. Bañares en ABC, que la serología, es decir, los anticuerpos en sangre, “pueden resultar negativos hasta en un 15% de pacientes con atrofia vellositaria y hasta un 70% en aquellos que tienen un aumento de LIEs, como puede ser el Marsh 1”. Es decir, los anticuerpos negativos no pueden descartar enfermedad celiaca y habría que seguir realizando las pruebas correspondientes.

Linfograma intraepitelial por citometría de flujo

“Los cambios en las subpoblaciones de Linfocitos Intraepiteliales (LIE) son una característica constante en la mucosa duodenal de los pacientes con celiaquía, por lo que su caracterización mediante citometría de flujo es una herramienta diagnóstica de utilidad”, apunta el Dr. Arranz, Inmunólogo de la Universidad de Valladolid e investigador de la Sociedad Española de Enfermedad Celiaca.

Las ventajas de la citometría de flujo como herramienta de diagnóstico, indica el Inmunólogo, son principalmente cuatro:

  • complementar la biopsia convencional aumentando su especificidad, ya que se realiza al mismo tiempo con una sola pieza endoscópica
  • las alteraciones observadas en las subpoblaciones de LIE parecen ser extensivas a las formas latentes de la enfermedad y a la forma de expresión cutánea de la sensibilidad al gluten (dermatitis herpetiforme), en las que tanto las alteraciones anatomopatológicas como los marcadores séricos son de aparición inconstante
  •  el incremento de estas células permanece constante tras la exclusión del gluten, lo cual evita la realización de pruebas de provocación con gluten para confirmar el diagnóstico de celiaquía en el caso de que se haya retirado el gluten antes del diagnóstico (algo contraindicado totalmente)
  • la persistencia de un número elevado de LIE en la biopsia de control tras el tratamiento de exclusión ayuda en la detección de transgresiones dietéticas, algo fundamental para tratar de atajar cuanto antes esa dieta errónea o inadecuada.