Hay ciertas cosas que cuando llevas un tiempo diagnosticado estás cansado de escuchar. Y es que nadie duda de la buena intención de aquellos que nos sirven en un restaurante, de aquellos amigos que se interesan por nuestra enfermedad, o de aquella vecina que te encuentras en la cola del súper y se sorprende de que no lleves pan en tu carrito. Pero no es necesario que haya mala intención para que estas cosas cansen, para que responder y corregir siempre las mismas cuestiones no lleguen a agotarnos. Y es que hay muchos mitos sobre la celiaquía que tenemos que desterrar.

Y es que allí donde hay un celiaco, éste se convierte en el protagonista de la reunión. Por eso, tras 17 años diagnosticada, ya tengo el speech más que pulido e incluso soy capaz de explicar lo que es la celiaquía mientras leo, como o incluso duermo (no sería la primera vez). Voto por imprimir este post y repartirlo en las reuniones en las que intuyamos que va a haber interrogatorio… Acabar con los mitos sobre la celiaquía es nuestro objetivo.

1- “La celiaquía es que no puedes comer pan”. Ojalá sólo fuera pan! Te sientas en una esquina de la mesa e intentas que el pan esté a metros de ti, a poder ser te creas unas barreras alrededor de tu plato con lo que tengas más a mano, y entonces escuchas de fondo… ” ahhh, es verdad que eres celiaca y no puedes comer pan”. Y empieza el speech, “no, no, no es el pan, es el gluten, no puedo comer nada que lleve gluten, y el gluten está en el trigo, la cebada y el centeno sobre todo, por eso no puedo comer pan, pizzas, bollería, pasta y un montón más de alimentos procesados”. Mito sobre la celiaquía que está muy pero que muy arraigado.

Tipos de celiaquía

2- “Bueno, así cuidas la línea”. La gente debe pensar que el pan, la pizza y la bollería son las únicas cosas en el mundo que engordan y que como nosotros supuestamente no las podemos comer, pues somos seres libres de gluten y de grasa. Y más bien es al contrario. Por varias razones. Lo primero, todos los alimentos naturales son sin gluten: verduras, carnes, pescados, frutas…  Y dependiendo de cómo los cocines engordan o no. Por otro lado nuestros alimentos especiales, bollería, pasta, pizzas, panes…. no llevan gluten pero sí llevan azúcares, mantequilla y un largo etc de elementos que hacen que los kilos acudan a nosotros si no hacemos nada para remediarlo. Es más, hay una marca de galletas singlu de cuyo nombre no quiero acordarme,  que por cada 100 gr nos aporta 370 calorías. Qué barbaridad. Con estas cifras lo raro es que haya celiacos delgaditos. Así que por favor, celebrities del mundo que optan por la dieta sin gluten para adelgazar, que no os engañen, para adelgazar sólo hace falta una alimentación sana y equilibrada y ejercicio de manera regular. Eliminar el gluten de la dieta sin ser celiaco es un error fatal y una de las ideas actuales que poco a poco se está convirtiendo en un mito sobre la celiaquía.

3- “A ver si tienes suerte y te curas”. Ya… o a ver si tengo suerte y me convierto en un unicornio, hay las mismas probabilidades. La celiaquía es una enfermedad autoinmune crónica, es decir, los celiacos tenemos que llevar una dieta exenta de gluten de por viiiiiiida. Y si alguna persona deja de ser celiaca, es porque nunca lo fue. De ahí que sea tan importante un diagnóstico realizado por un especialista.

4- “Por un poquito no te pasa nada”. Es una de las cosas que más nerviosita me pone. En una ocasión vi como un camarero le quitaba unos picos a una ensalada y me la volvía a servir después de que yo le explicase que no podía tomar gluten. Simplemente se fue al final de la barra y con sus deditos quitó los picos (sobran los comentarios). Cuando volvió le dije que no me la iba a comer y que no quería nada de la carta. Se sorprendió y me dijo algo así como… “qué especialita, no creo que te pasase nada por unas migas”. Como mis padres me han educado muy bien no contesté a ese comentario como se merecía. Le expliqué que me puedo tirar tres horas vomitando por esas miguitas, y que es cierto que no me caigo redonda en su restaurante, pero que es mi salud y con eso no juega ni él ni nadie. Y es que es cierto que las intolerancias (para estas cosas) son más llevaderas que las alergias porque no corremos el mismo peligro que una persona con alergia, pero el daño a nuestro intestino es irreparable y a la larga se acumula. Así que por un poquito sí que pasa algo. Quizás este mito sobre la celiaquía es el que más daño nos puede hacer. 

5- “¿Cuánto de celiaca eres?”. Pues mire señor mío, lo soy de los pies a la cabeza pasando por todas las células, órganos y huesos de mi cuerpo. Celiaca de pura cepa. Celiaca a más no poder. Celiaca con ganas. Celiaca y orgullosa. El que es celiaco es celiaco, puede tener más o menos síntomas, síntomas digestivos, síntomas en la piel, dolores de cabeza e incluso ser asintomático, pero no hay grados. Así que ya sabéis si os hacen esta pregunta os tenéis que levantar y salir corriendo de ese lugar, porque es fácil que os pongan cualquier cosa que no lleve harinas y se queden tan anchos. Y ya sabemos que el gluten puede estar en todas partes.

 


celi peque

 

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