La actualización del Protocolo para el diagnóstico precoz de la Enfermedad Celiaca publicado por el Ministerio de Sanidad en España en 2026 recoge la posibilidad de realizar el diagnóstico de Enfermedad Celiaca en adultos de menos de 45 años sin recurrir a la biopsia intestinal cuando se cumplen determinados criterios. En niños y adolescentes ya existía esta opción también cuando se dan unas condiciones muy concretas (ver diagnóstico Celiaquía en niños).
El diagnóstico de la Enfermedad Celiaca es complejo y en muchas ocasiones puede arrojar resultados no concluyentes que hacen necesario descartar otras entidades. Cada vez hay más herramientas y recursos para conseguir un diagnóstico certero y acortar los tiempos de espera para obtener los resultados de las pruebas, pero aún así el diagnóstico puede tardar en llegar y el infradiagnóstico en 2026 sigue siendo superior al 75%.
El nuevo documento español, que recoge la evidencia más actualizada, incluye la opción de que las personas adultas puedan ser diagnosticadas sin necesidad de biopsia intestinal, pero sólo en determinados casos.
El proceso diagnóstico de Celiaquía -las pruebas de la Enfermedad Celiaca– comienza con la sospecha clínica por parte del profesional que ve en el paciente síntomas compatibles con Celiaquía, ya sean digestivos o extradigestivos.
Esta sospecha se puede ver reforzada si el paciente presenta alguna enfermedad asociada a la Celiaquía o si pertenece a alguno de los grupos de riesgo de Celiaquía.
Una vez que se establece la sospecha, comienza la batería de pruebas con la serología, los anticuerpos de la Enfermedad Celiaca.
Los anticuerpos son proteínas que fabrica el sistema inmunológico para hacer frente a aquello que considera dañino. En el caso de la Enfermedad Celiaca, el sistema inmunológico considera la proteína de gluten un elemento nocivo y ofrece una respuesta para defenderse de lo que supone un «ataque». Para ello pone en marcha un complejo mecanismo que incluye anticuerpos y también daño a nivel del intestino delgado (en el bulbo si hablamos de Enfermedad Celiaca ultracorta).
Así, el primer paso para diagnosticar Celiaquía es realizar la serología. Aunque existen varios anticuerpos relacionados con la Enfermedad Celiaca, los más relevantes son los Anticuerpos Anti Transglutaminasa (Anti-TG2 IgA). Y este es un punto clave para recibir el diagnóstico sin recurrir a la biopsia.
El actual Protocolo -en 2026- establece que si los Anti-TG2 IgA, son menores a 10 veces el Límite Superior a la Normalidad (LSN), en este caso el adulto debe someterse a endoscopia con biopsia duodenal para confirmación de lesión histológica. La biopsia debe realizarse siguiendo las recomendaciones más actuales, es decir, recogiendo 2 muestras del bulbo, 4 del duodeno, como mínimo y además se destaca también la importancia de «recoger una muestra para linfograma intraepitelial, que resulta especialmente útil en casos de Marsh 1, una lesión intestinal habitual en pacientes con títulos bajos de anticuerpos», destaca el documento.
Si el resultado de la biopsia arroja un Marsh 2- Marsh 3, se confirma el diagnóstico (Ver clasificación Marsh).
En caso de que el resultado sea Marsh 0- Marsh 1, podría haber Enfermedad Celiaca potencial y sería muy importante aquí el papel del linfograma intraepitelial.
Diagnóstico de Celiaquía sin biopsia:
Ahora, bien, cuando los Anti-TG2 IgA son iguales o 10 veces superiores al LSN, entonces se abre la posibilidad de recibir el diagnóstico sin necesidad de recurrir a la biopsia intestinal, si se cumplen las siguientes condiciones:
- Paciente menor de 45 años y sin signos de alarma
- Confirmación tras segunda serología del mismo resultado (10 veces igual o superior al LSN)
Fundamental, siempre, que el paciente esté consumiendo gluten durante todo el proceso diagnóstico, independientemente de la edad, de los síntomas, de los resultados de la serología, etc.
Cuando se cumplen estas premisas puede llevarse a cabo el diagnóstico de Enfermedad Celiaca, aunque el Protocolo hace hincapié en la importancia de la biopsia intestinal para averiguar cuál es la lesión intestinal que presenta el paciente. «El diagnóstico en estos casos debe basarse en un proceso de toma de decisiones compartida y consentimiento informado, ya que los pacientes adultos presentan con frecuencia atrofia vellositaria persistente, situación que puede asociarse a un mayor riesgo de complicaciones. Por esta razón, resulta de interés clínico confirmar el diagnóstico mediante biopsia para conocer el grado de atrofia vellositaria y poder comprobar posteriormente la recuperación de la misma una vez iniciada la dieta sin gluten».
Por otro lado, el diagnóstico en adultos de 45 o más de 45 años, con signos de alarma o segunda extracción negativa, pasa por una biopsia intestinal siempre.





