El SIBO, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado por sus siglas en inglés, es precisamente un crecimiento excesivo de las bacterias que viven en el intestino delgado, una zona en la que precisamente no hay una elevada cantidad. El SIBO provoca todo tipo de síntomas digestivos, muy difusos e inespecíficos y a día de hoy su incidencia está aumentando. Hablamos, sobre SIBO y microbiota con la Dra. Ana Esteban, experta en la materia. Nos habla también de las enfermedades que pueden asociarse al SIBO, entre ellas la celiaquía.

La Dra. Ana Esteban, ha trabajado durante toda su vida profesional en una UCI, «siempre he trabajado como intensivista, pero hace algunos años que me empecé a interesar por el mundo de la nutrición, primero porque veía que pacientes con el mismo problema y el mismo tratamiento evolucionaban de forma diferente, y también para cambiar mis propios hábitos, que por entonces no eran los mejores». Los turnos en la UCI le permitieron empezar a formarse en el mundo de la nutrición, de la microbiota, y se ha convertido en una de las grandes expertas en SIBO en España. «En la consulta veo SIBO principalmente, son pacientes a los que les han descartado otra serie de problemas y vienen muy enfocados. Por desgracia aún en España el SIBO no se conoce tanto como se debería conocer. Es un problema bastante frecuente», afirma.

Dentro de nuestro organismo, explica la experta, viven billones de microorganismos que habitan en la boca, en los genitales, en la piel y también en el intestino, principalmente. El desequilibrio de esas poblaciones de bacterias y otros microorganismos, repercute, obviamente en la salud de las personas provocando diferentes alteraciones y enfermedades.

Qué es el SIBO

SIBO, Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado (por sus siglas en inglés), es un aumento excesivo de las bacterias que viven en el intestino delgado. «En el intestino delgado hay una población menor de bacterias que por ejemplo, en el colon. A veces las bacterias del intestino grueso migran al intestino delgado y colonizan zonas en las que no deberían estar, al menos, de manera tan abundante». Así, apunta la Dra. Esteban, cuando la comida llega a esta zona, es fermentada por estas bacterias dando lugar a gaes, dolor, distensión abdominal y dependiendo del tipo de gas predominante, diarrea o estreñimiento».

SIBO: qué síntomas provoca

Los síntomas del SIBO son muy inespecíficos. «El SIBO es caprichoso y puede ser diferente en cada persona, lo que lo hace aún más complejo. Nos ocurre lo mismo con el tratamiento, hay gente que responde muy bien con un ciclo de antibióticos, y hay gente que necesita más tratamiento. Con los síntomas pasa lo mismo».

El síntoma más habitual, explica la Dra. Esteban, es la distensión abdominal. «La hinchazón que provocan esos gases es muy común, pero no todas las personas con SIBO tienen distensión abdominal, ni todas las personas con distensión abdominal tienen SIBO», apunta. El dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, ardor, reflujo, náuseas…son también muy frecuente«.

Se trata de síntomas digestivos que aparecen también en otras patologías, como el colon irritable o como la enfermedad celiaca. «Cuando un paciente acude al digestivo con esta sintomatología, hay que ver muchas cosas, para empezar descartando poco a poco, pero es fundamental que los profesionales piensen también en el SIBO porque es realmente común. Eso sí, hay que descartar antes otros problemas que tienen un manejo muy específico y que también pueden provocar estos síntomas». Entre esos otros problemas que pueden ocasionar estos síntomas puede haber enfermedades del intestino grueso y también del intestino delgado, «hay que descartar una colitis ulcerosa, Chron, también celiaquía, intestino irritable, etc», apunta la Dra. Esteban.

No son los únicos síntomas que provoca el SIBO y de nuevo algunos coinciden con los síntomas digestivos y los síntomas extradigestivos de celiaquía: «desde cansancio, problemas de concentración, ansiedad… y también problemas de mala absorción de nutrientes, uno de los más comunes es el hierro, la anemia ferropénica que también es habitual en celiaquía«

SIBO: cómo se diagnostica

Lo más importante para el correcto diagnóstico de SIBO, «es sospecharlo, es fundamental que en la consulta se piense más en él», explica la Dra. Esteban. Actualmente la prueba que más se utiliza es un test de aliento: que puede ser glucosa o lactulosa, que nada tiene que ver con la lactosa, que es fermentado por las bacterias dando lugar a gases. Los gases se miden en el aliento del paciente y sabemos que los microorganimos en el SIBO producen tres tipos de gases». A través a punta de la medición de esos gases y del momento en el que se producen el profesional puede saber si una persona tiene o no tiene SIBO.

Para realizar esta prueba, se deben seguir unas pautas establecidas por el médico unos días antes de someterse a la misma, como explica la Dra. Esteban en su web.

SIBO: Tratamiento

El tratamiento del SIBO, apunta la Dra. Esteban, «varía mucho, hay personas que responden muy bien al tratamiento, hay otras a las que les cuesta más… por eso es muy importante que sea un especialista el que se encargue de poner el tratamiento más adecuado para cada caso». En función de los síntomas, señala, se pueden indicar distintos tipos de dietas para ayudar a reducir los gases, los dolores, la hinchazón, etc. Una de las más comunes es la dieta baja en FODMAPs, pero no es la única.

Pero la dieta, por si sola, no puede resolver el SIBO en adultos (en algunos niños es suficiente), así que es necesario recurrir a antibióticos. «La evolución de los pacientes es muy variable, en un tercio de los casos, tras un ciclo de antibióticos el problema se resuelve de manera definitiva, pero en otros casos puede haber recaídas que tardarán más o menos tiempo en desaparecer», afirma.

SIBO: ¿qué puede causar SIBO?

La Dra. Esteban explica que el SIBO puede ser causado por distintos factores. «Una gastroenteritis son una causa importante de SIBO», y es que nos explica la experta que el intestino delgado produce una especie de «ondas que son denominadas Complejo Motor Migratorio (CMM) y que van limpiando el intestino de bacterias para que estas no se acumulen precisamente en el intestino delgado. Si estas ondas no se producen, es más fácil que crezcan bacterias en el intestino». Y precisamente las gastroenteritis agudas causan ese daño en el CMM que puede conducir al SIBO.

Otras enfermedades autoinmunes como hipotiroidismo, diabetes tipo I, también pueden causar esos problemas en la motilidad intestinal. Determinados tipos de medicamentos, alteraciones anatómicas, malas digestiones, también pueden estar relacionadas con el origen del SIBO.

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