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El seguimiento de la Celiaquía debe ser periódico e indefinido en los pacientes. Comenzará a los pocos meses del diagnóstico -entre 3 y 6 meses- y continuará a lo largo de toda su vida independientemente de que el paciente con Celiaquía evolucione de forma correcta y se encuentre bien. El Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celiaca publicado en España en 2026 marca las directrices para el seguimiento de la celiaquía en niños, adolescentes y adultos.

El único tratamiento eficaz para la Enfermedad Celiaca en la actualidad es una dieta sin gluten estricta y de por vida, sin transgresiones voluntarias y tratando de reducir al máximo el riesgo de contacto cruzado. Y es que la Celiaquía es una enfermedad de base inmunológica y sistémica, provocada por la ingesta de gluten que se da en individuos predispuestos genéticamente. Y la única manera de frenar esta respuesta inmune es eliminar de la alimentación aquello que la provoca: el gluten.

En una persona con Celiaquía, el gluten produce una respuesta inmunológica a modo de defensa que acaba produciendo un daño en las vellosidades intestinales. Éstas, cuya misión principal es la de aumentar la capacidad de absorción del intestino delgado, van poco a poco dañándose hasta llegar a atrofiarse por completo en muchos casos. Derivado de este daño aparecen problemas de malabsorción de nutrientes que pueden dar lugar a otras enfermedades. Además, al tratarse de una enfermedad de base inmunológica, se asocia con mayor y menor frecuencia a otras enfermedades autoinmunes (desde Diabetes Tipo I hasta Hipotiroidismo de Hashimoto entre las más habituales).

Más allá de los síntomas de la enfermedad celiaca, es fundamental evitar que se produzca la respuesta inmunológica y el daño intestinal, y eso sólo se consigue con una dieta estricta sin gluten.

Seguimiento de la Celiaquía: evolución de los pacientes

El seguimiento de la Celiaquía se hace para comprobar que el paciente evoluciona correctamente. Tras la retirada total del gluten de la alimentación, los síntomas comienzan a remitir en las primeras semanas, «los anticuerpos irán disminuyendo poco a poco hasta llegar a negativizar alrededor de los 6-12 meses y la lesión intestinal podrá remitir alrededor de los 2 años», explica la Dra. Garzón en entrevista a ONDA CELICIDAD. Esta recuperación intestinal no siempre se da en este periodo de tiempo y no todos los pacientes recuperan por completo el intestino, como explica la Dra. Crespo también en ONDA CELICIDAD.

Para comprobar que estos hitos se van cumpliendo, el seguimiento se hace imprescindible y este debe ser, destaca el protocolo español, «periódico e indefinido»

Seguimiento de la Celiaquía: objetivos

Los principales objetivos de este seguimiento de la Enfermedad Celiaca vienen recogidos en el documento español de 2026:

  • La confirmación del diagnóstico mediante la evaluación de la respuesta a la dieta sin gluten
  • La monitorización del grado de adherencia a las recomendaciones dietéticas, reforzando en cada visita la importancia de su cumplimiento
  • La educación sobre la enfermedad y las medidas de soporte
  • La detección precoz de enfermedades asociadas y/o complicaciones
  • El control del crecimiento en los niños

Seguimiento en niños y adolescentes

Tras la publicación en el año 2022 de un documento por parte de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN), diversos expertos de diferentes sociedades médicas, consensuaron las recomendaciones para el seguimiento en niños y adolescentes. «Independientemente de la edad, la frecuencia de los controles variará según el estadio de la enfermedad. En el momento del diagnóstico e inicio del tratamiento (fase activa), estos serán más frecuentes (cada 3-6 meses), hasta alcanzar un buen control de la enfermedad», recoge el documento español.

En esas consultas de seguimiento se deberá:

  • Valorar el estado nutricional -peso, talla, velocidad de crecimiento-, desarrollo puberal y evolución de signos y síntomas.
  • Determinar anticuerpos anti-TG2
  • Monitorizar micronutientes -hierro, folato, vitamina D, vitamina B12- y enzimas hepáticas si se hallaban alteradas en el momento del diagnóstico. Valorar si hay anemia ferropénica, suplementación oral.
  • Monitorizar la función tiroidea si se asocian factores de riesgo: Diabetes tipo I, pubertad en niñas y persistencia de serología positiva
  • Considerar densitometría ósea en situaciones de riesgo: sospecha de enfermedad ósea, mala adherencia a la dieta sin gluten.

En el seguimiento se debe evaluar también la adherencia a la dieta sin gluten y para ello se recomienda «valorar síntomas, entrevista dietética, cuestionarios breves de adherencia y pruebas de laboratorio. Considerar también la determinación de GIP para detectar transgresiones dietéticas recientes». Con el objetivo de valorar la calidad de vida de los pequeños se podrán utilizar «cuestionarios específicos para niños con Celiaquía validados en español (CDDUX o CDPGOL).

Este seguimiento en niños y adolescentes tras el diagnóstico de Celiaquía, debe ser realizado por un pediatra gastroenterólogo. Y una vez que la enfermedad esté controlada «el seguimiento debe ser multidisciplinar y realizado por profesionales con conocimiento de la enfermedad y recursos para hacerlo: pediatra gastroenterólogo, pediatra de Atención primaria, nutricionista y personal de enfermería especializado».

El seguimiento, destaca el documento español, «debe trascender el control clínico y analítico, incorporando la Educación Terapéutica como eje vertebrador. El éxito del tratamiento está supeditado a la capacitación del menor y su familia para la autogestión de la patología; por ello, la Educación Terapéutica no debe limitarse a la entrega de material informativo, sino ser un proceso continuo, estructurado y orientado al empoderamiento».

A partir del año de inicio de la dieta sin gluten, en pacientes asintomáticos y con normalización de los anticuerpos anti-TG2, el seguimiento puede hacerse cada 1-2 años, apunta el Protocolo de 2026.

Seguimiento de Celiaquía en adultos

Al igual que en el caso de los niños, los adultos llevarán un seguimiento periódico e indefinido y una vez que la enfermedad está controlada, éste seguimiento debe ser multidisciplinar. Cuando el paciente está estable, Atención Primaria asume un «papel protagonista en la monitorización a largo plazo». Este profesional deberá «vigilar la adherencia a la dieta sin gluten, realizar el cribado periódico de comorbilidades -como osteopenia, osteoporosis, enfermedades de la tiroides-, evaluar el estado vacunal y abordar el impacto psicosocial de la enfermedad».

En el caso de que el paciente continúe con síntomas se debe llevar a cabo «una búsqueda intencionada de fuentes ocultas de gluten en la dieta, ya que las transgresiones en la dieta explican la mayoría de los casos que persisten sintomáticos o mantienen títulos elevados de anticuerpos».

En ocasiones, en este contexto, se deben valorar también diagnósticos alternativos, ya que «el diagnóstico diferencial histológico de la Celiaquía es amplio». También hay que tener en cuenta que hay pacientes que pueden negativizar anticuerpos y continuar con una lesión intestinal, relacionada con la ingesta inadvertida de gluten, «la cual puede demostrarse hoy en día con la detección de GIP».

Seguimiento: Dietistas especializados junto al paciente

La participación de dietistas y dietista nutricionistas especializados es de gran importancia en el manejo de la enfermedad celiaca a largo plazo y ayuda a que los pacientes sigan una dieta equilibrada, calibrada y nutricionalmente correcta. Asímismo, el abordaje multidisciplinar de la enfermedad garantiza una asistencia más individualizada, explican en el nuevo documento.

Tras el diagnóstico en el adulto, el seguimiento, a los 3-6 meses después de comenzar la dieta sin gluten debe:

  • Evaluar respuesta clínica sintomática
  • Valorar el estado nutricional
  • Monitorizar los parámetros de laboratorio
  • Determinar anticuerpos anti-TG2
  • Insistir en la adherencia a la dieta sin gluten
  • Detección de enfermedades asociadas y/o complicaciones
  • Educación sobre la enfermedad

La segunda visita para el seguimiento se recomienda a los 12 meses tras el inicio de la dieta sin gluten y en este caso se deberá:

  • Evaluar respuesta clínica sintomática
  • Valorar estado nutricional
  • Monitorizar parámetros de laboratorio
  • Determinación de anticuerpos anti-TG2
  • Densitometría ósea
  • Biopsias duodenales de control en caso de no respuesta o en caso de mejora, según el criterio del especialista
  • Insistir en la dieta sin gluten
  • Detección de enfermedades asociadas y/o complicaciones
  • Educación sobre la enfermedad

En el caso de que tras la consulta para el seguimiento de la Celiaquía, la respuesta sea adecuada se pasará al seguimiento anual. Sin embargo, si la respuesta no es la deseada, habrá que reforzar el cumplimiento de la dieta, considerar otras causas posibles de no respuesta (Enfermedad celiaca no respondedora) y pedir seguimiento a los 3-6 meses de nuevo.