Los helados sin gluten son los protagonistas del verano celiaco y tenemos la suerte de que cada vez hay más opciones en heladerías, supermercados y kioskos para nosotros. Pero es muy importante atender a estos consejos para elegir los helados sin gluten correctos.

Los helados sin gluten son un estupendo colofón a una comida o a una cena, pero también son geniales a media tarde, aunque es importante resaltar que suelen llevar gran cantidad de azúcares y grasas, por lo que no podemos abusar de ellos, no como celiacos, sino con el objetivo de llevar una dieta saludable. Pero de vez en cuando, tanto grandes como pequeños, tenemos derecho a un caprichito, y la gama de helados sin gluten es cada vez mayor. 

Con los helados sin gluten ocurre lo mismo que con el resto de alimentos, tenemos que estar completamente seguros de que los podemos consumir. Así que lo más importante es tener claro cuáles son los helados que NO podemos tomar nunca, bajo ningún concepto y sin ningún género de dudas.

-Helados con gluten:

son todos aquellos que llevan galletas, bizcocho, barquillo u obleas (a no ser que sean específicamente elaborados sin gluten, que no suele ser el caso). Los típicos conos de toda la vida nos están prohibidos, a excepción de algunas marcas que comienzan a apostar fuerte por el mundo de los helados sin gluten por la puerta grande. Pero en principio todos los helados que lleven galletas u obleas y demás ingredientes ya mencionados, son con gluten.

helados sin gluten

-Helados a granel sin gluten pero con posible contaminación:  

Cada vez son más habituales las heladerías que ofrecen una gran variedad de sabores y que especifican que muchos de ellos son sin gluten, sin lactosa…etc. Y es cierto que son sin gluten, pero en este tipo de establecimientos la contaminación cruzada está a la orden del día y no deberíamos jugárnosla. Ésta se produce de la manera más sencilla: la pala que se utiliza para rellenar los conos de sabores de helados con gluten, se utilizan después para rellenar las tarrinas que pide un celiaco, y ya la hemos fastidiado. Cierto que en algunos sitios controlan la contaminación y ofrecen a los celiacos alternativas, como por ejemplo abrir paquetes que estaban cerrados para ofrecerlos a los celiacos, con lo que ese paquete no estaría contaminado. Pero en el caso de las heladerías a granel, tenemos que ser muy conscientes del problema de la contaminación y preguntar siempre. Si no nos garantizan ausencia de contaminación cruzada, no podremos consumir sus helados sin gluten.

-Helados sin gluten genéricos:

Las barras de helado o tarrinas de sabores como la nata o la vainilla son genéricos. Esto quiere decir que son aptos siempre y cuando no indiquen lo contrario. Es decir, si un producto genérico, que no lleva gluten de manera natural, ha estado en contacto con el gluten de alguna manera (fábrica, a la hora del envasado…), debe señalar que “puede contener gluten”, que” puede contener trazas de gluten“, etc. También son genéricos los polos de sabores como la fresa, la naranja, el limón, la cola, pero ocurre igual que con barras y tarrinas tenemos que fijarnos que el etiquetado no diga lo contrario.

-Marcas de helados sin gluten: 

Cada vez son más las marcas comerciales que lanzan helados sin gluten al mercado y el número no deja de crecer desde los últimos años. Marcas tan conocidas como Frigo, Nestlé cuentan con un gran número de helados sin gluten que además están claramente identificados. Las marcas blancas de Mercadona y Carrefour también ofrecen un número importante de helados sin gluten, entre otras.

El abanico de opciones es muy amplio en el mundo de los helados sin gluten, por eso no merece la pena arriesgarse con helados que no podemos asegurarnos de que sean aptos. En Celicidad siempre apelamos a la responsabilidad a la hora de hacer la dieta sin gluten. Que el gluten no te estropee un buen día de verano.

 

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