El embarazo es una etapa complicada con unas exigencias nutricionales muy determinadas, pero si juntamos celiaquía y embarazo, la dieta de la futura mamá tiene que estar aún más controlada. Os dejamos algunos consejos por si estáis pensando en ser mamis.

Para empezar, cuando una mujer decide (en caso de que el embarazo sea una decisión) quedarse embarazada tiene que tener muy en cuenta que no debe bajo ningún concepto probar el gluten, con lo que tendrá que extremar las medidas preventivas habituales. Una pequeña contaminación con gluten puede hacer que tengamos problemas de absorción de otros nutrientes con lo cual al feto puede que no le lleguen las cantidades necesarias y sufra problemas. Sin embargo si nuestro organismo está completamente libre de gluten, la celiaquía no supondrá ningún riesgo para el buen desarrollo del embarazo. Así que ojo con la contaminación que en este caso es nuestra salud y la de la personita que llevamos dentro la que peligra. El mayor problema tiene lugar cuando la mujer embarazada no ha recibido el diagnóstico de celiaquía; en ese caso hay más riesgo de aborto y de otros problemas para el feto, de ahí que sea tan importante el diagnóstico rápido.

Además algunas recomendaciones básicas durante el embarazo son las de aumentar el consumo de hierro,  calcio, ácido fólico, yodo y a veces también zinc. En caso de celiaquía y embarazo, ingerir estos nutrientes es aún más importante debido a los problemas de absorción que vienen de la mano de la enfermedad. De todas maneras, será el especialista el que indique a cada una lo necesario para mantener los niveles de todos estos minerales a través de suplementos nutricionales. Por ejemplo, es muy habitual la relación entre celiaquía, embarazo y anemia ferropénica, es decir, bajos niveles de hierro. Algunos alimentos como los mejillones o las lentejas, contienen mucho hierro y son un excelente aliado en la dieta de una celiaca embarazada, pero en ocasiones habrá que recurrir a suplementos.

Las proteínas tienen gran importancia en la dieta de una mujer embarazada celiaca. En este caso lo podemos encontrar en la carne magra y también en los pescados azules. También es importante un buen aporte de energía a través de los hidratos de carbono como pasta, arroz o quinoa, un cereal saludable y muy versátil excelente para celiacos.

Estudios recientes demuestran que muchas mujeres celiacas desarrollan intolerancia a la lactosa durante el embarazo. En ocasiones es simplemente una “sensibilidad” que desaparece con el tiempo, pero es cierto que la lactosa, al igual que el gluten, es un nutriente difícil de digerir. Si los lácteos normales y los productos con lactosa dan problemas, es mejor buscar opciones sin lactosa, tanto para yogures, quesos, leche y demás alimentos que la llevan entre sus ingredientes.

Además de todo esto, y como recomendación básica, la dieta de una mujer embarazada celiaca o no celiaca debe ser sana, variada y equilibrada, siguiendo siempre los consejos del especialista.

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