Mi dieta sin gluten suma ya más de 17 años, y en todo este tiempo no había encontrado un lugar en el que pudiera disfrutar a la vez de la playa y de unos buenos calamares. Hasta que llegué al Restaurante El Deo, en la Playa del Chanquete. No sabía si comérmelos todos de una vez o abrazar al camarero. Os presento mi particular Málaga sin gluten.

Es agotador llegar a un restaurante y tener que soltar el speech de la celiaquía. Después de tantos años podría incluso decirlo al revés… Por eso lo de llevar una app en el móvil con más de mil restaurantes facilita mucho la vida. Supone desconectar, despreocuparse y disfrutar. Y cuando bajamos a Málaga en el puente de San Isidro, Celicidad estaba en pruebas pero funcionaba estupendamente ya. Así que nos hicimos una lista de los sitios que queríamos visitar y nos despreocupamos por completo. Arrancaba nuestro finde Málaga sin gluten.

Comenzamos el viernes por la noche visitando un gallego, el Restaurante Candamil, en el que saciar nuestro antojo de pulpo. Y saciado quedó. A pesar de que estaba en la app, siempre es bueno confirmarlo in situ. Pero en cuanto vimos la manera en la que respondía el camarero nos quedamos tranquilos. Controlaban a la perfección. Más del 80% de su carta era libre de gluten, tienen un pan estupendo que sirven calentito y cerveza. Así que a pedir sin control. Pastel de cabracho, mejillones a la marinera, pulpo y ensalada. Había postres pero ya no podíamos más, así que con el estómago a rebosar concluimos la primera jornada.

eldeoservilletaLa segunda era una jornada playera. Adorno la playa, me encanta tumbarme al sol con un libro y pasar las horas. Y encima en esta ocasión no contaba con el castigo que supone comerse un bocata seco, duro e insípido. No, no, no. Tenía un súper premio: el Restaurante El Deo. Estaba lleno a rebosar cuando llegamos, pero habíamos reservado, así que no hubo problema. Nada más sentarnos nos ponen la mesa y veo esas servilletas, foto rápidamente y al FB, qué pasada, qué tranquilidad. Así y todo, porque soy un poco desconfiada, pregunté qué podía tomar de la carta, porque no especificaban nada y la respuesta del camarero me dejó helada: «no lo sé, es mi segundo día aquí». Casi me caigo redonda. Pero al minuto llegó otro camarero y me dijo, «no especificamos nada en la carta porque todo es sin gluten excepto las croquetas». Ahí se produce un paso fundamental, de la incredulidad a la máxima celicidad, y la típica pregunta, claro, «¿pero en serio es todo sin gluten?» y nos contestan con toda naturalidad, quitándole importancia porque, imagino estarán acostumbrados a la reacción. Así que empezamos a pedir para compartir todo. Son raciones generosas a muy buen precio, y sobre todo tienen pescados y mariscos. Así que marchando una ensalada mixta, unas almejas en salsa verde, unas navajas a la plancha y el plato estrella: calamares rebozados en harina de garbanzo. Aún recuerdo su sabor…

deocalamaresAdemás tenían pan, cerveza y postres. Por todo ello, incluido un café pagamos sobre 40 euros. Una pasada. Si vais a Málaga, es visita obligada.

El último día teníamos prisa y estaba todo imposible para aparcar, así que volvimos a sacar Celicidad y nos fuimos al Asador de Pollo Miraflores. Comida para llevar súper variada, desde tortilla de patatas, ensaladilla rusa, arroz, albóndigas, huevos rellenos… Y súper barato. Además el servicio es súper rápido a pesar de que había una cantidad de gente considerable. Los huevos rellenos espectaculares. Un gran sitio si tenéis prisa: recoger y comer.

Así de fácil es comer en Málaga si eres celiaco, pero hay muchos más sitios que podéis encontrar en la app y que visitaremos cuando volvamos.

¡No te vayas con las manos vacías!

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