Un reciente estudio plantea una nueva hipótesis que explicaría por qué unas personas con predisposición genética compatible con celiaquía sí desarrollan la enfermedad celiaca, y otras personas con la misma predisposición genética no lo hacen. La manera en la que las bacterias metabolizan el gluten podría ser la causa.

 Alrededor del 40 por ciento de la población tiene predisposición genética a la enfermedad celíaca pero solo un uno por ciento desarrolla la condición autoinmune cuando está expuesto al gluten. Un equipo de investigadores de la Universidad de McMaster, Hamilton (Canadá), ha descubierto que el gluten, una proteína común en la dieta occidental que no es bien digerida por las enzimas del intestino, podría ser metabolizado de manera diferente por las bacterias.

Los científicos de la investigación, que ha sido publicada en la revista ‘Gastroenterology’, han descubierto que en los ratones donde albergaba la bacteria ‘pseudomonas aeruginosa’, aislada de pacientes celíacos, el gluten se metabolizaba de manera diferente que en los ratones tratados con probióticos como ‘lactobacillus’.

Por tanto, “el tipo de bacteria de nuestro intestino contribuye a la digestión de gluten, y la forma en que esto se lleva a cabo podría aumentar o disminuir las posibilidades de desarrollar la enfermedad celíaca en una persona con riesgo genético“, ha subrayado la autora principal y profesora de medicina de Michael G.DeGroote School of Medicine at McMaster, Elena Verdu.

En este sentido, al analizar la composición química del metabolismo del gluten, los investigadores han encontrado que el ‘pseudonomas aeruginosa’ producido estimuló la inflamación en pacientes celíacos, mientras que ‘lactobacillus’ fue capaz de desintoxicar el gluten.

“La enfermedad celíaca es causada por el gluten en personas genéticamente dispuestas, pero las bacterias de nuestro intestino podrían inclinar la balanza en algunas personas para el desarrollo de la patología“, ha destacado la doctora Verdu.

Se trata de una reacción inflamatoria desencadenada por el consumo de gluten, un grupo de proteínas que se encuentran en el trigo, centeno y cebada, y que conducen a la destrucción de la mucosa intestinal.

“Podemos estar más cerca de comprender como las bacterias intestinales y patógenos pueden afectar al riesgo de padecer enfermedad celíaca. Este estudio nos ayudará a desarrollar estrategias para prevenir estos trastornos, pero se necesita mucha más investigación”, ha concluido la experta.

Fuente: Europa Press


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