La celiaquía es una enfermedad autoinmune y sistémica, es decir que afecta a todo el organismo. Cuando un celiaco ingiere gluten, éste ocasiona una respuesta en el sistema inmune que provoca lesiones en el intestino. Esto da lugar a síntomas digestivos pero también extradigestivos y puede dar lugar a diferentes patologías de la piel. Desde dermatitis herpetiforme a psoriasis o alopecia areata. Nos lo explica el experto en celiaquía, el Doctor Luis Rodrigo.

“Es una enfermedad camaleónica”, apunta Rodrigo. Las manifestaciones de la celiaquía pueden ser diferentes en cada persona y los síntomas digestivos clásicos no son los más frecuentes, apunta el experto.  Con él hemos hablado en anteriores ocasiones de las pruebas de diagnóstico de la enfermedad celiaca y también del denominado Neurogluten, manifestaciones neurológicas de la celiaquía o del consumo de gluten.

En esta ocasión nos recibe en su consulta de Oviedo para hablar de los problemas que la celiaquía puede causar en la piel. “Los dermatólogos deben tener muy presente que esta enfermedad puede manifestarse a través de distintas patologías de la piel. Siempre hay que pensar en ella cuando aparece un paciente con ciertos problemas dermatológicos”, señala.

“Cuando los problemas de la piel son de causa autoinmune hay que pensar siempre en la celiaquía para tratar de confirmarla o diagnosticarla cuanto antes” 

La Dermatitis Atópica puede ser una manifestación de la celiaquía. Esta afección, señala Rodrigo se caracteriza por enrojecimiento o inflamación de la piel en la flexura de codos y rodillas principalmente. También puede afectar a otras partes del cuerpo como el tronco, la espalda, la nalga. “Esta suele aparecer durante la lactancia, es muy común en bebés y su causa no es conocida, por lo que podríamos pensar que tras esta alteración hay una intolerancia o una alergia”.

En ocasiones, apunta Rodrigo, “se relaciona con la Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV) o a algún cereal y suele aparecer cuando finaliza la lactancia”. El pediatra ante un paciente con dermatitis atópica “tiene que barajar la posibilidad de que ésta sea producida por alergias ambientales o alimenticias o intolerancias, y confirmar o descartar cuanto antes la responsable de la esta alteración”.

En estos casos es frecuente que haya antecedentes familiares y que se den también deficiencias parciales de IGA que favorece la aparición de infecciones. “Cuando aparecen todas estas señales hay que buscar el origen siempre. El diagnóstico precoz siempre es una ventaja”, explica Rodrigo.

Dermatitis Herpetiforme. Es la expresión de la celiaquía en la piel. “Es la enfermedad cutánea por excelencia del celiaco”. Fue descrita ya a finales del siglo XIX, y se caracteriza por lesiones vesiculosas elevadas, con líquido, simétricas, que afectan a zonas de roce pero que también pueden darse en otras partes del cuerpo, incluso pueden cubrirlo”. Estas vesículas, explica Rodrigo “se secan y se convierten en costras causando mucho picor”. Suponen por tanto “grandes molestias ya que causan heridas, impiden el sueño, etc”.

manifestaciones cutáneas de la celiaquía

Es una lesión muy característica “pero a veces se confunde con la varicela, así que si aparece una varicela de repetición hay que sospechar que se trata de una dermatitis herpetiforme”. Ésta puede aparecer también en cualquier momento de la vida, aunque son más frecuentes en niños. “El 25% aproximadamente de los celiacos, presentan esta manifestación cutánea y el 100% de los casos de dermatitis herpetiforme es de origen celiaco”. 

La dermatitis herpetiforme se diagnostica con una biopsia de la piel sana en la que se buscan IGA (Antitransglutaminasa), y el tratamiento es idéntico al de la celiaquía, dieta sin gluten estricta y de por vida. “Con el tratamiento la piel se va recuperando poco a poco. Es sin duda la tarjeta de visita del celiaco”.

Eczemas de contacto. También pueden estar relacionados con la enfermedad celiaca, apunta Rodrigo. Ésta suele aparecer en dedos y manos y suelen ser a causa de hipersensibilidad, en este caso al gluten. Son señales muy llamativas y pueden estar relacionado con el gluten. “A veces aparecen en personas que trabajan mucho con harinas, panaderos, cocineros. En estos casos los especialistas han de pensar que puede haber algún problema de hipersensibilidad al gluten”.

-Una de las enfermedades cutáneas más conocidas es la psoriasis, ésta también tiene un origen autoinmune, por lo que es importante no descartar que haya una relación con la enfermedad celiaca. La psoriasis se manifiesta con “lesiones de piel escamativas y deja zonas blanquecinas o rojizas”. Se da sobre todo, apunta Rodrigo, en codos y rodillas, pero en las zonas de extensión de los mismos. La piel “se pela y produce escamas que pueden afectar hasta el cuero cabelludo, las uñas y a todo el cuerpo”.

“La alopecia areata es una alteración autoinmune muy vinculada al hipotiroidismo, la artritis y la celiaquía”. 

La psoriasis no sólo provoca molestias como picores, también afecta de manera importante a la autoestima y al estado de ánimo de los pacientes sobre todo en sus épocas más complicadas, por lo que además de poder estar relacionada con la celiaquía, también guarda en muchos casos vinculación con problemas de ansiedad y depresión. “Es una enfermedad relativamente fácil de diagnosticar porque se ve a simple vista”. Para el tratamiento se emplean distintos métodos, desde baños de parafina, cremas de corticoides…etc. “En muchos casos puede haber una celiaquía, por eso es fundamental que el dermatólogo piense en esta como una causa tanto de psoriasis como de otras enfermedades”.

manifestaciones cutáneas de la celiaquia

El Dr. Luis Rodrigo en su consulta de Oviedo.

Otro enfermedad a tener en cuenta es la artritis psoriásica, una afección inflamatoria de las articulaciones asociada a la psoriasis y cuyo origen también se considera autoinmune. En este caso como en el de la psoriasis y en otras enfermedades cutáneas, “no se cumplen los criterios estrictos de la celiaquía, pero muchas veces hablamos de cierta sensibilidad o intolerancia y estas alteraciones mejoran con la dieta sin gluten”. Cuando un celiaco, apunta el experto, “tiene psoriasis, ésta puede controlarse mucho mejor con la dieta sin gluten, sin embargo sin la dieta es mucho más complicado”.

“Algunos de estos pacientes no cumplen todos los requisitos de la celiaquía, pero también hay que pensar en una intolerancia o una sensibilidad al gluten”

-Liquen plano: se trata de lesiones planas máculas apigmentadas que aparecen en cualquier zona del cuerpo, incluso por dentro de la boca. Su origen, explica Rodrigo, está poco aclarado y tiene un tratamiento complicado. “En algunos casos la dieta sin gluten es recomendable en estos casos, no desaparecen las lesiones pero sí mejoran”.

-Vitíligo. Es una lesión autoinmune y muy frecuente. “Se caracteriza por la falta de pigmentación en varias zonas de forma irregular, desde la cara a las manos, brazos, etc”. Es una enfermedad inconfundible “que también se ve a simple vista. En muchos casos se trata de paciencias con algún tipo de sensibilidad al gluten que también mejoran con dieta sin gluten, pero evidentemente las zonas despigmentadas no llegan a recuperarse totalmente”. A día de hoy no hay tratamiento médico más allá de la recomendable dieta sin gluten.

-Alopecias. Hablamos en este caso de caída del cabello que da lugar a zonas de pelada (alopecia areata). “Normalmente se da en la cabeza  y puede llegar al punto de que no crezca el pelo. Es un defecto de maduración del cabello y en ocasiones puede ampliarse la zona despoblada y convertirse en alopecia universal”. Es una enfermedad señala el Dr. Rodrigo, “autoinmune muy asociada con otras enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo, la artritis y también la celiaquía. Su tratamiento más eficaz es la dieta sin gluten”.

Otra manifestación relacionada con la caída del cabello es la fragilidad en las uñas. “En muchas ocasiones junto con la caída del cabello aparecen manchas blancas en las uñas, fragilidad, alguna grieta… Suelen apuntar a una deficiencia de hierro que no recupera con tratamiento para superarla. Hablamos en este caso de una anemia ferropénica, uno de los hallazgos clínicos más habituales de los celiacos adultos. Los suplementos de hierro no funcionan porque el intestino del celiaco no lo absorbe”.

-Rágades bucales y aftas bucales. En el primer caso se trata de grietas en las comisuras de la boca, y en el segundo de pequeñas lesiones en las encías o en el interior de la mejilla. Suelen aparecer en personas con problemas digestivos, carencia de ciertas vitaminas del grupo B y C, y en celiacos, de hecho es muy habitual que tras estos problemas haya una celiaquía, por eso hay que prestar especial atención, porque son lesiones que aparecen y desaparecen pero no podemos convivir con ellas dándoles normalidad, porque se producen por algo y hay que encontrar la causa”.

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