Tener antecedentes familiares y presentar síntomas digestivos o no digestivos constituye en los niños una sospecha clínica. Con un cuadro así es necesario acudir al pediatra para comenzar las pruebas de diagnóstico de la celiaquía.

 

Como explica la especialista en celiaquía, la Doctora Isabel Polanco, “hay más celiacos con síntomas no digestivos que con síntomas digestivos”, por eso cuando hay antecedentes familiares y se presentas esos síntomas no digestivos hay que acudir al especialista para, en caso de que sea positivo, confirmar el diagnóstico lo antes posible.

Tras la sospecha y ya en la consulta del doctor, la primera prueba será un análisis de sangre. En este examen se medirán los anticuerpos que reaccionan frente al gluten y que en un niño celiaco son más elevados que en una persona que no tiene celiaquía por una sencilla razón, el sistema inmunológico los produce como respuesta al gluten, un elemento que considera una amenaza para el sistema. Esta prueba es importante y el niño, a pesar de la sospecha, debe seguir consumiendo gluten durante todo el período de pruebas para diagnosticar la celiaquía.

La siguiente prueba es la biopsia intestinal. Es importante explicarle al pequeño que es una prueba indolora, molesta pero no hace daño. La biopsia consiste en extraer una pequeña parte del intestino del pequeño para analizar el estado en el que se encuentran las vellosidades, que son las que sufren con el paso del gluten al aparato digestivo. La prueba diagnóstica consiste en introducir un delgado tubo desde la boca del pequeño y hasta el intestino delgado.

Las vellosidades intestinales de los celiacos presentan atrofia, y ésta puede variar en función del tiempo que lleve la persona con celiaquía y sin tratamiento. Éstas aparecen dañadas, más planas que cuando se observan las vellosidades de una persona sin celiaquía. Esta prueba de diagnóstico de la celiaquía requiere es obligatoriamente que quien la realice siga tomando gluten, porque las vellosidades intestinales de una persona con celiaquía que sigue la dieta sin gluten de manera estricta pueden ser perfectamente normales e iguales a las de un individuo sano.

Si las vellosidades intestinales se observan dañadas, el médico puede diagnosticar ya la celiaquía para comenzar cuanto antes la dieta sin gluten. Lo normal, en un caso así, es que la familia directa realice las pruebas serológicas para descartar o confirmar más casos en la familia. Las pruebas de diagnóstico de la celiaquía se deben hacer siempre mientras la persona objeto de estudio sigue ingiriendo gluten, sino podrían llevar a error.

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