Fibrosis quística y celiaquía son dos enfermedades asociadas tal y como se apunta desde el Protocolo de Diagnóstico Precoz de la Celiaquía. Son los dos síndromes de malabsorción más frecuentes en la infancia.

Fibrosis quística y celiaquía aparecen en numerosas ocasiones unidos desde que se describió el primer caso en el año 1969. La fibrosis quística (FQ) es una enfermedad genética que afecta principalmente a los pulmones, y en menor medida al páncreas, hígado e intestino, provocando la acumulación de moco espeso y pegajoso en estas zonas. La fibrosis quística es hereditaria y está causada por un gen defectuoso que hace que nuestro organismo produzca un líquido anormalmente espeso y pegajoso, denominado moco, que se acumula tanto en las vías respiratorias de los pulmones como en el páncreas.

Esta acumulación de moco ocasiona infecciones pulmonares potencialmente mortales y serios problemas digestivos, que en muchas ocasiones son similares a los síntomas de la celiaquía. La prevalencia de la fibrosis quística y la celiaquía es de 1:220 y los especialistas en fibrosis quística recomiendan descartar la celiaquía cuando comienzan a manifestarse los síntomas.

fibrosis quística y celiaquía

Especialmente importante es realizar las pruebas de diagnóstico de la celiaquía cuando el paciente con fibrosis quística bajo tratamiento, sigue presentando síntomas como la esteatorrea (un tipo de diarrea caracterizada por la presencia de secreciones lipídicas en las heces, también llamadas heces grasas) o problemas para coger peso. 

Fibrosis quística y celiaquía comparten síntomas de carácter digestivo que deben llevar a los especialistas a tener en cuenta la presencia de ambas enfermedades para tratar de confirmarlas o descartarlas (una o las dos). Retraso en el crecimiento, distensión abdominal, estreñimiento, naúseas, problemas para coger peso son algunos de los síntomas que ambas enfermedades comparten.

Sin embargo la fibrosis quística es una enfermedad más complicada y grave que requiere de un diagnóstico precoz y definitivo y un tratamiento que varía en función de los órganos afectados (pulmones, páncreas e intestinos son los más frecuentes).

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Para los problemas digestivos de la fibrosis quística los expertos recomiendan:

-Dieta especial rica en proteínas y calorías para niños mayores y adultos,

-Suplementos vitamínicos sobre todo de vitaminas de los grupos A, D, E y K.

-Enzimas pancreáticas para ayudar a absorber grasas y proteínas

Además existen una serie de recomendaciones básicas para mantener bajo control los síntomas de la fibrosis quística. 

-Tomar muchos líquidos, especialmente en caso de bebés y niños, en clima cálido, cuando hay diarrea o heces sueltas, o durante la actividad física extra

-Hacer ejercicio 2 o 3 veces por semana. Nadar, trotar y montar en bicicleta son buenas opciones.

-Evacuar o sacar el moco o las secreciones de las vías respiratorias. Esto debe hacerse de 1 a 4 veces todos los días. Los pacientes, las familias y los cuidadores deben aprender a realizar la percusión torácica y el drenaje postural.

-Evitar el humo, el polvo, la suciedad, los vapores, los químicos de uso doméstico, el humo de la chimenea y el moho o los hongos.

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Más información en www.fibrosisquistica.org

Fuente: Protocolo Diagnóstico Precoz Celiaquía

 


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