El sistema inmunitario es una red de células y tejidos, que se encargan de la defensa de nuestro organismo frente a bacterias, virus, etc. Como les explicamos a los pequeños en los talleres de Celicidad que hemos impartido: son nuestro ejército y se encargan de defendernos del enemigo. Un sistema inmunitario fuerte es sinónimo de salud, mientras que un sistema inmunitario debilitado puede dar lugar a distintos trastornos.

Aunque se desconoce el origen de la celiaquía, en la base de la enfermedad se encuentra un sistema inmunitario que confunde el gluten con un agente dañino, como recoge la guía 0 Gluten. Este fallo del sistema inmunitario ocasiona daños a nivel intestinal que puede dar lugar o no a diferentes síntomas externos que pueden ser síntomas digestivos y también síntomas extradigestivos.

El sistema inmunitario es una compleja red de células, tejidos, proteínas… cuyo cometido es el de defendernos de posibles agentes dañinos, como virus o bacterias que causan enfermedades e infecciones, y son denominados antígenos. A través de una serie de pasos, una especie de protocolo, denominado respuesta inmunitario, las células del sistema inmunitario atacan a esos “enemigos” para mantener nuestros órganos a salvo. Y es que sin duda el sistema inmuntiario realiza un trabajo excepcional, siempre y cuando funcione correctamente.

Entre las distintas células que componen el sistema inmunitario, destaca el papel de los leucocitos, también denominados glóbulos blancos. Cuando la cifra de glóbulos blancos de una persona es baja, nuestro sistema inmunitario será menos fuerte y por tanto no podrá defendernos de igual manera ante posibles virus, bacterias, etc. Es cuando aparecen constantes resfriados, infecciones, etc. En celiacos sin diagnosticar, es muy habitual que en una simple analítica aparezcan esos leucocitos con niveles bajos, la denominada leucopenia, algo que indica que algo no va bien del todo.

Los leucocitos los encontramos en todo el organismo, y son originados en determinados órganos. Existen principalmente dos tipos:

  • Fagocitos: se encargan de destruir a los agentes dañinos
  • Linfocitos: reconocen y recuerdan a los agentes dañinos para ayudar al cuerpo a destruirlos.

Vamos a centrarnos en estos últimos, los linfocitos. También hay distintas clases que desempeñan distintas funciones:

  • Linfocitos B: son los que buscan a los “enemigos” y ordenan defenderse de ellos. Podemos compararlo con el aparato de inteligencia militar de nuestro organismo.
  • Linfocitos T: son los que ejecutan esa orden, es decir, los encargados de destruir a los agentes dañinos.

 

La respuesta inmunitaria en un celiaco

Para que el sistema inmunitario cumpla con su función y consiga defendernos de posibles antígenos, las células del mismo deben coordinarse para poner en marcha la denominada respuesta inmunitaria.

Una vez que las células determinan que un virus o una bacteria, por ejemplo, ha entrado en nuestro organismo, envían una orden para defendernos de ellos. En este caso son los linfocitos B los que se encargan de fabricar unos determinados anticuerpos que son proteínas que localizan e inmovilizan a estos agentes dañinos.

Una vez que esos anticuerpos cumplen con su misión, siguen en el organismo de la persona, así que si el virus o bacteria intenta de nuevo “atacarnos” los anticuerpos estarán listos para defendernos. Por eso cuando una persona celiaca no ha recibido su diagnóstico y el sistema inmunitario ha fabricado ya anticuerpos, una analítica debería mostrarlos, aunque no siempre ocurre de esta manera. Pero los anticuerpos no destruyen al enemigo por sí solos, necesitan la ayuda de los linfocitos T.

Problemas por inmunodeficiencia

En ocasiones el sistema inmunitario no funciona correctamente, es lo que se denomina inmunodeficiencia,  y da lugar a distintos trastornos o enfermedades: es el caso de la celiaquía. Y no funciona correctamente porque el gluten es una proteína inocua que no debería causar ese mecanismo de defensa.

El sistema inmunitario de un celiaco confunde al gluten con una sustancia dañina y desencadena toda la respuesta inmunitaria que hemos descrito dañando las vellosidades intestinales del celiaco. De ahí que la dieta sin gluten, estricta, sea tan importante, porque la más mínima cantidad de gluten provoca esta respuesta inmunitaria, independientemente de que se produzcan síntomas externos o no.

Por esta razón precisamente no podemos hablar de grados de celiaquía, ya que ningún celiaco tolera mayor cantidad que otro de gluten y el daño se produce siempre. Lo que sí es cierto es que algunos celiacos tienen más síntomas que otros, incluso también hay celiacos asintomáticos, pero el mecanismo que desencadena la ingesta de gluten en un celiaco es el mismo para todos: respuesta inmunitaria que lesiona las vellosidades intestinales, provoque o no provoque síntomas de la celiaquía.

 

¿Por qué los anticuerpos de un celiaco pueden no manifestarse en la serología?

La serología suele ser la primera prueba de diagnóstico de celiaquía que se realiza a un celiaco cuando existe sospecha por parte del profesional de la salud. Saber si nuestro sistema inmunitario ha creado anticuerpos para defendernos del gluten nos dará una pista de si la celiaquía es la responsable de determinados síntomas.

Sin embargo, en muchos casos la serología es negativa y sin embargo no podemos descartar la enfermedad celiaca.

Cuando los anticuerpos de la celiaquía son positivos, las demás pruebas son necesarias para confirmar la celiaquía y descartar otro tipo de patologías, como apunta la guía 0 Gluten, sin embargo cuando los anticuerpos de la celiaquía son negativos “y persisten los síntomas o se pertenece a algún grupo de riesgo, es necesario seguir estudiando al paciente”, explica el Dr. Rodrigo, experto en enfermedad celiaca.

Si la serología fuese eficaz al 100% bastaría con realizar un simple análisis de sangre para confirmar o descartar la celiaquía. Por desgracia, el diagnóstico de celiaquía es mucho más complejo y se suelen necesitar más pruebas para poder dar uno definitivo. La prueba genética, ya que la celiaquía es una enfermedad que requiere predisposición genética, la biopsia intestinal y la respuesta a la dieta sin gluten son pruebas fundamentales para poder confirmar al 100% una celiaquía, como recoge la guía 0 Gluten.

Fuente: Sociedad Española de Inmunología / Celicidad

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