La celiaquía es, además de una enfermedad autoinmune y sistémica, una alergia no mediada por IgE y denominarla intolerancia al gluten no es correcto tal y como explicó la Vicepresidenta de la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), que participó en el programa 18 de Celiacos en Directo que dirige Mario Sánchez (Celicalia) y copresenta junto a Lorena Pérez,(Celicidad).

De forma tradicional nos hemos referido siempre a la celiaquía como la intolerancia al gluten. En la actualidad, también para tratar de diferenciarla más claramente de la sensibilidad al gluten no celiaca, se habla de “enfermedad autoinmune, crónica y sistémica producida por una intolerancia permanente al gluten que afecta a personas predispuestas genéticamente”. A esta definición habría que sumarle la que el pasado viernes ofreció en Celiacos en Directo la Dra. Alonso, vicepresidenta de la SEICAP, especialista en Pediatría y Alergología.

Y es que según explica la experta,  “los alimentos pueden provocar reacciones adversas. En muchos casos se debe a alimentos en mal estado que pueden causar algún tipo de reacción en personas sanas y que nos pasa a todos. Pero en ocasiones alimentos que no tienen por qué sentarnos mal nos provocan una enfermedad y en este caso hablamos de hipersensibilidades que pueden ser alérgicas y no alérgicas”, señala Alonso.

La hipersensibilidad no alérgica más habitual y conocida es la intolerancia a la lactosa, apunta. En este caso se trata de un problema fisiológico pero no de una enfermedad, que causa una serie de síntomas.

Sin embargo, dentro de la hipersensibilidad alérgica están aquellas que son mediadas por IgE y las no mediadas por IgE, “y a este último grupo pertenecería la celiaquía, que erróneamente también llamamos intolerancia al gluten, aunque es un error muy frecuente”, explica Alonso. Y se extiende, “el problema es que tradicionalmente, primero los profesionales de la salud nos hemos referido a ellas como intolerancias, después los pacientes y por último la sociedad, pero las alergias no mediadas por IgE, como es el caso de la celiaquía, no son intolerancias”.

En realidad, apunta la Dra. Alonso, llamar “intolerancia” a la celiaquía, tampoco es ninguna barbaridad porque el organismo de un celiaco no tolera el gluten, pero la terminología correcta es la de alergia no mediada por IgE.

La “IgE ” se refiere a la inmunoglobulina E, “cuya función siempre ha sido la defensa de parásitos y también sabemos que es la que media las reacciones alérgicas”.  En el caso de la celiaquía, explica la Dra. Alonso, es una alergia no mediada por IgE en la que hay un mecanismo inmunológico determinado, que hace que nuestras propias células ataquen a nuestro organismo cuando los celiacos ingerimos gluten.

Con lo cual debe quedar claro que cuando hablamos de celiaquía no es correcto hablar de intolerancia y sí hablar de enfermedad autoinmune y de alergia no mediada por IgE.

Por su parte la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA), explica de igual manera la celiaquía dentro del grupo de las alergias alimentarias no mediadas por IgE. “Es una enfermedad intestinal por malabosción crónica de base inmune, no mediada por IgE”.

La Dra. Alonso también señaló que la incidencia de las alergias está aumentando y entre otras cosas se debe a el exceso de higiene de nuestros ambientes, “que hace que nuestro sistema inmunitario, no acostumbrado a funcionar, lo haga de forma incorrecta en algunos casos”.

Alergia no mediada por IgE

Cuando hay un proceso inmunológio hablamos de alergias y no de intolerancias. Como explica la Dra. Alonso, las alergias alimentarias se dividen en no mediadas por IgE y alergias mediadas por IgE. En el último grupo incluimos la celiaquía. La diferencia es que en las primeras son producidas por acción de los anticuerpos de tipo IgE y las reacciones suelen ser inmediatamente después de la toma del alimento acompañadas de síntomas cutáneos, respiratorios, gastrointestinales agudos e incluso anafilaxia.

En el caso de las alergias no mediadas por IgE, como es el caso de la enfermedad celiaca, los mecanismos inmunológicos que se ponen en marcha no están tan definidos y las reacciones no se producen de forma inmediata, sino pasado un tiempo.

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa sí se llama intolerancia porque en ella no se produce ningún mecanismo inmunológico. Es también el caso de la intolerancia a la fructosa. Ambas, lactosa y fructosa, forman parte de las denominadas intolerancias enzimáticas, producidas por un déficit enzimático.

  • Intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche, es una entidad muy frecuente y se produce por un déficit del enzima lactasa. Cuando la actividad de esta enzima es muy baja no se puede digerir la lactosa por lo que pasa al intestino grueso y es fermentada por las bacterias de la flora intestinal. Esto puede producir dolor abdominal, flatulencia y diarrea. La cantidad de lactosa que produce los síntomas varía según la actividad de la lactasa, por lo que algunos pacientes toleran pequeñas cantidades de alimentos con lactosa. No hay que confundirla con la alergia a proteínas de la leche de vaca (APLV), la más común en edad infantil
  • La intolerancia a la fructosa se produce por la ausencia de la enzima que hidroliza la fructosa y la sacarosa. Estos azúcares están presentes en frutas y zumos o cereales. Se manifiesta clínicamente por vómitos, ictericia, aumento del tamaño del hígado, irritabilidad etc. Requiere una dieta sin fructosa, sacarosa y sorbitol.