Las aftas bucales son un síntoma de enfermedad celiaca bastante frecuente y a la vez desconocido. Las aftas son lesiones con forma de círculo que presentan una leve hinchazón y que suelen producirse en encías, parte interna de las mejillas y debajo de la lengua. Además de con la celiaquía, su aparición también está vinculada a la sensibilidad al gluten no celiaca.

Las aftas bucales son una de las múltiples manifestaciones extradigestivas de la celiaquía, y por tanto los odontólogos también son profesionales de la salud susceptibles de iniciar el protocolo de pruebas que lleven al diagnóstico de celiaquía. Las aftas bucales son lesiones que no deben pasar desapercibidas ni para los pacientes ni para los profesionales de la medicina, ya que aunque se desconoce la causa por la que se originan, sí se conocen algunas enfermedades asociadas a la aparición de las mismas, como es el caso de la celiaquía y de la sensibilidad al gluten no celiaca.

Tal y como explica la Dra. Amy Burkhart, especialista en digestivo, “tanto las aftas bucales como el herpes oral son más que erupciones molestas y dolorosas, suelen ser señal de que algo anda mal”. Las aftas bucales, suelen aparecer entre una y dos veces al año, cuando aparecen pueden aparecer entre una y seis a la vez y en una semana o diez días tienden a desaparecer. Al igual que el herpes oral, las aftas bucales son bastante comunes, pero si estas son muy habituales es cuando se hace necesario acudir al especialista para realizar un estudio más profundo.

Y así, la literatura médica, asocia las aftas bucales con la celiaquía y con el consumo de gluten en aquellas personas que tienen algún problema con esta proteína. Pero hay más problemas que pueden dar lugar a la aparición de las aftas bucales: intolerancias alimentarias, alergias, estrés, cambios hormonales, déficits de vitaminas y minerales. Sin embargo está demostrado que las personas con determinadas enfermedades son más propensos a tener aftas bucales. Hablamos por supuesto de celiaquía, pero también de enfermedad de Chron, reflujo gástrico y Dermatitis Herpetiforme.

Aftas bucales y celiaquía

Un estudio publicado en 2004 en una revista especializada en gastroenterología, señalaba que el 5% de las personas con aftas bucales recurrentes, eran celiacos. Teniendo en cuenta la importancia de esta cifra y de un diagnóstico temprano, las personas que presentan aftas bucales habitualmente, deberían ser examinadas para descartar la celiaquía a través de las distintas pruebas de diagnóstico de la enfermedad celiaca.

síntomas extradigestivos de la celiaquia

Si las aftas son consecuencia de la celiaquía, en principio, estas deberían dejar de aparecer tras el diagnóstico y la correspondiente dieta sin gluten, sin embargo es común que celiacos diagnosticados presenten aftas bucales. Ésto suele ser, según los expertos, síntoma de haber estado expuesto al gluten, es decir un síntoma más de la contaminación por gluten, aunque no existen estudios al respecto, pero es la creencia generalizada de los expertos. “Normalmente los pacientes celiacos vuelven a tener aftas bucales después de haber estado unos días fuera, comiendo en sitios poco seguros”, señala Bukhart.

En esta línea, un estudio de 2015, estudiaba la relación entre aftas bucales y sensibilidad al gluten no celiaca, y de nuevo las aftas bucales volvían a aparecer cuando la persona con sensibilidad al gluten no celiaca, consumía pequeñas o grandes cantidades de gluten.

En la mayoría de las causas las aftas bucales desaparecen sin tratamiento a la semana o los 10 días de haber aparecido. Sin embargo se recomienda no tomar alimentos picantes ni demasiado condimentados que puedan causar mayor molestia. En casos más graves serán necesarios fármacos bajo prescripción médica.

 


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