El único tratamiento a día de hoy para la celiaquía es una dieta sin gluten estricta y de por vida. Pero sobre todo al principio puede resultar complicado eliminar por completo el gluten de la dieta, y las transgresiones accidentales son más habituales de lo que deberían ser. Una dieta sin gluten incorrecta no nos sirve de nada.

Normalmente sospechamos que las cosas no van bien del todo cuando tenemos algún tipo de síntoma (los celiacos que tienen síntomas), pero es importante recordar que a veces los síntomas pueden ser muy leves o pueden no aparecer (celiacos asintómaticos).

Sin embargo sabemos perfectamente que aunque los síntomas externos sean leves o no tengamos síntomas externos, las vellosidades de nuestro intestino sí van a recibir el daño, así que es fundamental tomarse la dieta muy pero que muy en serio y no saltárnosla nunca. La adherencia a la dieta sin gluten es fundamental y debe ser total, pero aunque hay pocos estudios al respecto, los expertos señalan que son muchos los celiacos que no realizan una dieta correcta.

A pesar de ser responsables con la dieta, en ocasiones podemos estar consumiendo productos con trazas, o productos que pensamos que son aptos y no lo son (cuidado con el nuevo reglamento de etiquetado), y no acabamos de mejorar del todo o tenemos síntomas menores como puede ser algo de anemia, el ácido fólico bajo, la vitamina B12 con déficit… ¿qué estamos haciendo mal?

adherencia dieta sin gluten

Cuando pensamos que todo es correcto pero no es así, es difícil encontrar qué es lo que estamos haciendo de forma errónea. Los expertos recomiendan durante un período más o menos largo de tiempo (3 semanas- 1 mes) elaborar una relación detallada de todos los alimentos que consumimos, incluyendo bebidas, infusiones, etc. Puede servirnos como patrón para detectar qué productos son los que se están colando en nuestra dieta sin gluten, como señala la guía 0 Gluten

Esta relación la acompañaríamos de una especie de “diario” en el que anotaríamos nuestros síntomas de forma diaria, si es que los tenemos. De esta manera podemos llegar a afinar y descubrir si realmente algo de lo que comemos lleva gluten.

Si nos decidimos a llevar a cabo este proceso, es importante que durante este tiempo no comamos fuera de casa ya que no sabemos exactamente qué comemos.

En ocasiones, nos explica la nutricionista Marta Vega, “el problema no es el gluten, sino otra sustancia que desencadena síntomas similares y que si comemos fuera de casa no sabremos si la estamos ingiriendo o no”. Se refiere en especial a todo tipo de ingredientes que se usan para elaborar diferentes preparaciones.

La adherencia a la dieta sin gluten debe ser total siempre, sin embargo los expertos señalan que muchas veces distintos factores hacen que esa adherencia no sea total. “Eventos sociales, estrés, viajes, estado de ánimo, el coste de los alimentos… muchas veces este tipo de factores hacen que un celiaco se salte la dieta, pero es fundamental señalar que es mejor no tomar nada a tomar algo con gluten”, apunta la experta.

¿Cómo se mide la adherencia a la dieta sin gluten?

Existen diversos métodos para medir la adherencia a la dieta sin gluten,y cuatro son los principales, según nos explica Vega: “detección de anticuerpos, evaluación de curación de la mucosa, encuestas y detección de proteínas del gluten en heces”. Ésta última línea de medición es la que cobra fuerza en los últimos años, sin embargo se trata de unos estudios complejos por diferentes factores, pero muy necesarios para llevar correctamente el tratamiento y también descartar otras patologías cuando aparecen los síntomas de nuevo.

“Los viajes, los eventos sociales, el precio de los productos, el estrés… pueden llevar a los celiacos a realizar transgresiones en la dieta”

El más conocido es el Test de Detección GIP que consiste precisamente en detectar proteínas de gluten en las heces hasta cuatro y seis horas después de su consumo y hasta un máximo de dos días después de haber consumido un producto con gluten. Es un test de gran sensibilidad, y en la actualidad se está trabajando para mejorarlo y para extender su uso.

Las pruebas serológicas detectan también los anticuerpos relacionados con la celiaquía y por tanto con la ingesta de gluten, pero no siempre son del todo eficaces. En cuanto a las encuestas, pueden resultar útiles para obtener determinados datos relacionados con la dieta y con la calidad de vida del celiaco, pero no resultan del todo fiables.

medicamentos sin gluten

En otras enfermedades crónicas la adherencia al tratamiento es mucho más sencilla al estar basada esta en la ingesta de medicamentos (cuidado con los medicamentos sin gluten) de manera regular; en la dieta sin gluten puede haber más dificultades que debemos tratar de solventar para hacerla lo más correctamente posible.

En ocasiones es posible que sí que estemos realizando la dieta sin gluten de forma correcta, pero que haya problemas con otro tipo de sustancias. Es común, en celiacos al inicio del diagnóstico sobre todo, la intolerancia a la lactosa, como recoge la guía 0 Gluten.

Hay más razones por las cuáles es posible no mejorar a pesar de hacer una dieta sin gluten, como es el abuso de productos procesados específicos para celiacos, la aparición de otras intolerancias asociadas o incluso una celiaquía refractaria, aunque es muy poco habitual.

Conviene siempre consultar al especialista si reaparecen los síntomas o si no conseguimos mejorar después de llevar un tiempo realizando la dieta sin gluten.

 

Fuente: FACE / Elaboración propia

 

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